El Paseo de las Maravillas y una ausente Reina de Corazones protagonizaron la última edición de The Shopping Night Barcelona



Agatha Ruíz de la Prada es conocida principalmente por sus diseños llamativos y con formas de corazón, así que no fue una gran sorpresa cuando se comunicó que había sido la elegida para representar a la Reina de Corazones en la esperada séptima edición de The Shopping Night Barcelona. Nadie quiso perderse este evento basado en el mítico cuento de Alicia en el País de las Maravillas y mucho menos si podían ver a la diseñadora madrileña luciendo, quizá por primera vez, uno de sus vestidos sin desentonar más de la cuenta.

The Shopping Night Barcelona tuvo lugar el pasado 1 de diciembre en el Paseo de Gracia, que se convirtió en el Paseo de las Maravillas, y las tiendas permanecieron abiertas desde las ocho de la tarde hasta la una de la madrugada. Como este evento tenía como tema principal el cuento de Lewis Carroll, la idea general era centrar todo el Paseo en Alicia, así que algunas tiendas estaban decoradas con motivos característicos del cuento, pero otras, quizá por falta de tiempo, prescindieron de esta idea.

Los personajes del cuento formaron una parte importante del atrezzo y la Reina de Corazones, encarnada por Agatha Ruíz de la Prada, fue el personaje principal que se había utilizado para promocionar el evento.  Muchos de los asistentes solo acudieron al evento para verla a ella pero, para su sorpresa, se encontraron con una chica de unos veinte años disfrazada de Reina de Corazones que iba dando vueltas por el Paseo de las Maravillas junto con una Alicia que temblaba de frío. La diseñadora, y verdadera Reina de Corazones, permaneció toda la noche en una fiesta privada en el Palau Robert –con calefacción y aperitivos– a la que no se podía entrar sin invitación previa.

Los ciudadanos de a pie que no tenían invitaciones para las fiestas privadas que se hacían en las tiendas de marca, como Kenzo, Santa Eulalia o Swarovsky, tuvieron que conformarse con pasear por el Paseo de las Maravillas, cuya decoración quedó totalmente eclipsada por las luces de navidad, y disfrutar de los descuentos y promociones que muchas tiendas ofrecían. La tienda que, probablemente, tuvo más aceptación fue Mango, ya que todas las prendas de ropa y complementos estaban rebajados a un 20% y, además, te obsequiaban con una cerveza Moritz o un mojito. Por parte del gigante Inditex, la tienda Bershka no ofrecía ningún descuento pero te regalaban una botella de Coca-Cola. Además, si te hacías una foto con ella y la subías a las redes sociales podías entrar en el sorteo de ganar una tarjeta regalo de 50€ para gastarla en la tienda. Otras tiendas como Guess o Stradivarius prefirieron ganarse al cliente por el estómago y repartieron bolsas de palomitas durante toda la noche.

Aunque el hecho de poder conseguir todos estos obsequios de manera gratuita pueda parecer muy atractivo, las colas que había que hacer para poder tomarte un mojito eran más largas que las que se forman en El Corte Inglés el primer día de rebajas. Esto no solo pasaba dentro de las tiendas, en las que los trabajadores comentaban lo frustrante que era que la cola para conseguir bebida fuera más larga que la cola para pagar la compra, sino que en todo el Paseo había puestos de degustación en los que las colas para probar un queso suizo o un café eran interminables. Además de las personas que tenían el valor de hacer esas colas a 6ºC de temperatura, también había gente que tuvo el valor de ir vestida como si estuviéramos en pleno agosto y que no dudó en sacar a relucir sus mejores prendas. Con la excusa de que era un evento relacionado con la moda, muchas chicas optaron por dejar los pantalones tejanos y las sudaderas en casa y, en cambio, se decantaron por lucir vestidos a juego con los tacones.

La música acompañó a los asistentes durante toda la velada, tanto dentro de las tiendas como en medio del Paseo con un escenario patrocinado por la marca de ropa Desigual. Al ritmo de los DJ’s muchos de los asistentes se fueron a sus casas con caras de decepción y otros decidieron quedarse y contonear sus vestidos bajo el alumbrado del Paseo de las Maravillas.


Crónica para el grado Comunicación e Industrias Culturales

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